Observación
Para angiomas venosos y muchas malformaciones sin síntomas: estudios de control y manejo de convulsiones si las hay.
Dr. Andrés Alcántara Pérez
Malformación arteriovenosa, cavernoma o angioma venoso. Muchas se encuentran por casualidad en una resonancia. Te explicamos cuál tienes, qué riesgo real implica y si conviene tratarla o solo vigilarla.
Muchas personas no tienen ningún síntoma. Cuando aparecen, suelen ser de dos tipos:
Son vasos sanguíneos del cerebro que se formaron de manera anormal. En una malformación arteriovenosa (MAV), las arterias se conectan directo con las venas sin pasar por los vasos pequeños. Así la sangre llega a las venas con más presión de la que aguantan.
Contenido revisado por el Dr. Andrés Alcántara Pérez, neurocirujano · Céd. esp. 13783151 · Octubre 2026

El objetivo es saber qué tipo es, dónde está y qué tan probable es que sangre.
Muestra el cavernoma o la malformación y si ha tenido sangrados antes.
Estudio con medio de contraste que mapea las arterias y venas de una MAV.
Tamaño, zona y venas (escala de Spetzler-Martin) para decidir tratar o vigilar.
¿Ya tienes resonancia o angiografía? Envíala y el doctor la revisa en tu valoración.
Enviar mis estudiosResponde 5 preguntas en menos de un minuto y recibe una orientación sobre tu caso.
Este cuestionario es orientativo y no sustituye una valoración médica.
Para angiomas venosos y muchas malformaciones sin síntomas: estudios de control y manejo de convulsiones si las hay.
Retirar la MAV o el cavernoma cuando está en una zona accesible. Elimina el riesgo de que vuelva a sangrar.
Se cierra la malformación por dentro con un catéter que entra por la ingle. Sola o antes de la cirugía.
Radiación muy precisa para MAV pequeñas en zonas profundas. Las cierra poco a poco en uno a tres años.
La decisión compara el riesgo de la malformación con el de tratarla. Suele recomendarse cuando:
Cada malformación es distinta. El doctor te explica las opciones y sus riesgos antes de decidir.

Un excelente cirujano y persona, gracias a él y a su intervención tan oportuna y profesional Gustavo tiene una nueva oportunidad de vida, un gran médico lo recomiendo ampliamente.
Excelente médico y ser humano, gran profesional, amable, sensible, oportuno y siempre dispuesto a apoyar, digno de confianza, siempre que se le llama está dispuesto a dar la atención, además procura mantenerse siempre actualizado en beneficio de los pacientes.
Excelente profesional, con una humanidad inigualable, soy testigo de la ayuda que brinda a mucha gente que requiere de valoración y no cuenta con recursos. Indiscutible su capacidad en el diagnóstico y tratamiento, asertivo y con una ética profesional intachable.
Quiero expresar mi más profundo agradecimiento al doctor Andrés Alcántara por su excelente trabajo y calidad humana. Realizó dos cirugías y desde el primer momento nos brindó confianza, claridad y tranquilidad. Siempre fue muy amable, cercano y profesional, explicándonos cada detalle con paciencia y empatía. Sin duda, es un médico con una gran vocación y un ser humano excepcional. Gracias por devolvernos la esperanza y por cuidar de nuestra hermana.
Un excelente cirujano, lo he visto dar atención a los pacientes y siempre da un trato de calidad, es muy tratable con las personas, cien por ciento calidad en su trabajo.

Dr. Andrés Alcántara Pérez
Neurocirujano egresado de la UNAM y formado en el Centro Médico Nacional La Raza. Su forma de trabajar es sencilla: entender bien tu caso y empezar por lo menos invasivo.

Marca lo que te pasa. El doctor revisa tus estudios y te dice qué opina.
Tu información es confidencial.
Es un enredo de vasos sanguíneos en el que las arterias se conectan directo con las venas, sin los vasos pequeños que normalmente bajan la presión. Se forma antes de nacer y puede sangrar o causar convulsiones. Su abreviatura es MAV.
MAV significa malformación arteriovenosa. Se usa sobre todo para las del cerebro, aunque también pueden aparecer en la médula espinal, la cara u otras partes del cuerpo.
Muchas no dan síntomas. Cuando los dan, lo más común es una convulsión o un sangrado, con dolor de cabeza súbito, debilidad o dificultad para hablar. También puede haber dolores de cabeza frecuentes o síntomas que van y vienen.
Por lo general no son venas sino arterias o vasos anormales. Se rompen por presión arterial alta de años, por un aneurisma o por una malformación arteriovenosa, donde la sangre llega con demasiada fuerza a venas que no están hechas para aguantarla.
Es un pequeño cúmulo de vasos con forma de mora, también llamado angioma o hemangioma cavernoso. Puede tener sangrados pequeños y causar convulsiones o dolor de cabeza. Muchos se encuentran por casualidad y solo se vigilan.
Sí. Cuando está en una zona accesible y da convulsiones o ha sangrado, la cirugía lo retira por completo y elimina el riesgo de nuevos sangrados. Si está en una zona delicada o no da síntomas, suele ser mejor vigilarlo con resonancias.
Es una vena del cerebro con una forma distinta a lo normal, como una cabeza de medusa en la resonancia. Es muy común, casi nunca sangra y en general no necesita tratamiento. A veces aparece junto a un cavernoma.
Es la escala que usan los neurocirujanos para estimar el riesgo de operar una MAV. Suma puntos por el tamaño, por si está en una zona importante del cerebro y por si drena a venas profundas. Va de I a V: a mayor grado, mayor riesgo quirúrgico.
Hay cuatro opciones que se pueden combinar: observación, cirugía para retirarla, embolización con catéter y radiocirugía. Se elige según el grado de Spetzler-Martin, si ya sangró, la edad y la zona del cerebro.
Casi nunca. La mayoría aparece por un error en la formación de los vasos antes de nacer, sin causa familiar. La excepción son algunos cavernomas múltiples, que sí pueden heredarse; en ese caso se recomienda estudiar a la familia.
Pide tu cita con el Dr. Andrés Alcántara en Hospital Angeles Puebla y lleva tus estudios.
¿Vienes de otra zona? Cómo llegar desde Cholula, Atlixco o Tlaxcala